viernes, 21 de marzo de 2008

Doña Dorota relata...

Cuando en el sesenta y cinco el pueblo se llenó de agua, a ello lo llaman Inundación. Recuerdo que el agua me tapó la casilla. Vinieron esos hombres del gobierno y me dijeron que iban a hacer un plan de emergencia. Desde entonces pasaron treinta y cinco años. Mirá el plan de emergencia! Vienen los gendarme, te ponen en una lancha, te llevan a la ciudad, te dan de comer tres o cuatro días hasta que baja el agua.
A mi chancha se la llevó el agua y esta no es la primera vez que pasó esto. Pude salvar al cuzquito porque lo llevé conmigo. No era la única que tenía un animal, la pava, una bolsa de yuyos y un paquete de yerba mate dentro del bolso. Tal vez yo pueda aguantar un tiempo, pero hay chicos que no saben ni leer, ni escribir. Nadie se acerca a traerle un libro ni a explicarle cómo se abre.
Total los analfabetos pueden morir de hambre, bajo el agua. Si ellos no sienten.

Luis Alberto Juárez...

Lilli's historietas 11









miércoles, 19 de marzo de 2008

Lilli's historietas 10






El blues del embudo - M.Ferri

Este es el blues del embudo,
este es el blues del embudo,
oh si nena! estaras mejor con un boludo,
oh si nena! estaras mejor con un boludo.

porque es el blues del embudo,
la mas linda y el mas boludo,
oh si nena! estaras mejor con un boludo,
este es el blues del embudo.
Baby baby baby baby,

es el blues del embudo,
oh si nena! estaras mejor con un boludo,
oh si nena! estaras mejor con un boludo.

Parece de Pappo pero es de Ferri... oh si nena! de Ferri.

lunes, 17 de marzo de 2008

Por la liberación de los oidos

El pasado 15 de febrero, en la prensa comercial, el cantante Alejandro Sanz, afirmó que 'le desagrada el presidente venezolano, Hugo Chávez, y que dejaría de cantar si se lo piden tres millones de personas con firmas', en alusión a las rúbricas que dice tener recolectadas la oposición para lograr un referendo revocatorio del mandato de nuestro Presidente, electo por millones de venezolanos. 'A mí, si me dieran tres millones de firmas para que dejara de cantar, dejaría de cantar', confesó el artista, aunque aclaró que a Venezuela 'no vengo a hacer revolución, he venido a cantar y ya está'. Alejandro Sanz se ha destacado en los últimos meses por sus agresiones al gobierno cubano y sus gestos de cooperación con la disidencia cubana en Miami. Quien denunciaba, según él, la falta de elecciones en Cuba, no parece que las de Venezuela sean tampoco de su gusto.
Múltiples organizaciones venezolanas han respondido al cantante español con la creación de la denominada Alianza por un mundo sin Alejandro Sanz y, tomándole la palabra han iniciado una campaña para que deje de cantar, tal y como el propio artistas ha sugerido que haría si se lo piden.
Sumate a la campaña haciendo click abajo en el link.

http://new.petitiononline.com/mod_perl/petition-sign.cgi?nomasale

domingo, 16 de marzo de 2008

La melancolica muerte del niño ostra - T.Burton


Se le declaró en la costa,
y en la playa fue la boda.


Su larga luna de miel
en la isla de Capri fue

Para la cena el mesero
les puso un solo platillo:
un gran caldo de mariscos.
La novia pidió un deseo.

Y el deseo se realizó.
Dio al fin a luz un bebé.
Pero éste ¿era humano o no?
Bueno, quizá. Tal vez.

Diez dedos en pies y manos,
y demás órganos sanos.
Podía sentir y escuchar.
Pero ¿normal? No, ni hablar.

Este engendro antinatura,
Este cáncer indecente,
Era la imagen viviente
de toda su desventura.

Ella se quejó al doctor:
“No es hilo de mi madeja.
¿De donde sacó ese hedor
a salmuera, pez y almeja?”

“Y ha sido usted afortunada.
Yo la semana pasada,
trate a una niña con pico
y tres orejas. ¿Me explico?
Si es mitad ostra su niño,
búsquese a otro a quien culpar.
-Y añadió con cierto guiño -
¿Se ha puesto a considerar
una casita en el mar?”

No sabían como llamarlo.
A veces le decían Carlo
y a veces -con voz perpleja-
“eso que parece almeja”.

Encogido el corazón,
Ninguno en verdad sabía
si el chico ostra algún día
rompería el caparazón.

Los cuatrillizos Montalvo
cierta vez se lo toparon.
Le espetaron un “¡Bivalvo!”
y enseguida se escaparon.

Una tarde en que llovía,
Carlo se sentó en la calle.
Y miró arremolinarse
el agua en la alcantarilla

Aparcada en la cuneta,
conmovida y afligida,
su madre daba salida
a su congoja secreta.

Ya se habían acostado
una noche, y ella dijo:
“Cariño, huele a pescado
y yo creo que es nuestro hijo.
Y aunque dicen que una dama
debe callarse esas cosas,
me parece que le endosas
tus problemas en la cama.”

El probó cuanta loción
pudo hallar en el mercado.
Tenía el cuerpo colorado
y comezón, comezón.
Y de rascar y rascar
la piel le empezó a sangrar

El doctor, tras una pausa,
dijo: “El remedio a su mal
podría ser su misma causa.
Las ostras, como sabéis,
dan gran potencia sexual.
Supongo que si os coméis
a vuestro niño podréis
saciar el ansia carnal.

Se acerco muy de puntitas,
muy a oscuras y en celada,
porque no notara nada
quien le daba tantas cuitas.
Y en voz muy baja le dijo:
“Carlo queridísimo, hijo:
no quisiera interferir
ni causarte desconsuelo.
Pero ¿has pensado en el cielo,
o te has querido morir?”

Carlo parpadeo al oírlo
pero no le dijo nada.
Su papi apretó el cuchillo
y se aflojó la corbata.

Cuando lo levantó en vilo,
Carlo le mojó el abrigo.
Y en su boca ya la valva,
se escurrió por su garganta.

En la costa lo enterraron,
en la arena, junto al mar.
Una oración murmuraron
y se fueron a cenar.

Una cruz que daba pena
marcaba su sepultura
y unas letras en la arena
prometían vida futura.

Pero al subir la marea
una ola grande y fea
borró sin pena ni gloria
para siempre su memoria.

De regreso en el hogar,
él se le empezó a acercar.

Le besó y le dijo: “Bella,
hagamos otra faena.”
“Pero esta vez –susurró ella-
pidamos que sea una nena.”

Lilli's historietas 8