miércoles, 27 de febrero de 2008

Che


Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano desperto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.

J. Cortazar

Guitarra


Historia de Cronopios y de Famas

Un fama y un cronopio son muy amigos y van juntos al correo a despachar unas cartas a sus esposas que viajan por Noruega gracias a la diligencia de Thos. Cook & Son. El fama pega sus estampillas con prolijidad, dándoles golpecitos para que se fijen bien, pero el cronopio lanza un grito terrible sobresaltando a los empleados, y con inmensa cólera declara que las imágenes de los sellos son repugnantes de mal gusto y que jamás podrán obligarlo a prostituir sus cartas de amor conyugal con semejantes tristezas. El fama se siente muy incómodo porque ya ha pegado sus estampillas, pero como es muy amigo del cronopio, quisiera solidarizarse y aventura que en efecto la vista de la estampilla de veinte centavos es más bien vulgar y repetida, pero que la de un peso tiene un color borra de vino sentador. Nada de esto calma al cronopio, que agita su carta y apostrofa a los empleados que lo contemplan estupefactos. Acude el jefe de correos, y apenas veinte segundos más tarde el cronopio está en la calle, con la carta en la mano y una gran pesadumbre. El fama, que furtivamente ha puesto la suya en el buzón, acude a consolarlo y le dice: -Por suerte nuestras esposas viajan juntas, y en mi carta anuncié que estabas bien, de modo que tu señora se enterará por la mía.

Julio Cortazar

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj Y instrucciones para dar cuerda al reloj

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con ancora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te ataras a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo fragil y precario de tí mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgandose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de a atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado, a tí te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar Cuerda al Reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.



Julio Cortazar - Historias de Cronopios y de Famas

La funcion del Arte

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
—¡Ayúdame a mirar!

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

Soy esto que veis

soy esto que veis, y quizá algo más que se me cayó de los bolsillos… hasta ahí llega mi despiste. Soy una sonrisa casi eterna que se alarga hasta la hora del insomnio. Duermo poco y canto en la ducha y por la calle. Me gusta pasear mirando hacia arriba… alguien me dijo que si uno mira siempre al suelo puede perderse cosas increíbles que suceden en los tejados. No consigo morderme la lengua cuando algo no me gusta; prefiero gritar muy alto. Sé escuchar (en varios idiomas). Por las noches cuento cuentos. Necesito refugiarme entre mis libros para taparme los oídos al mundo. A veces hablo más de la cuenta, aunque adoro el silencio. Escribo porque si no nada tendría sentido. Los sinsentidos leídos se vuelven gaseosos y cambian de color. Voy a viajar mucho: al menos visitaré la mitad de los países que conoció el explorador. Es una promesa que hice. Y suelo cumplir mis promesas.

Elia Maqueda

sinfonia en amarillo - oscar wilde




Hubo un tiempo en que los autobuses no eran rojos en la ciudad de la bruma eterna. ¿De verdad quedarán mariposas amarillas que del lejano Macondo fueron a dar con sus huesos en el viejo continente y ahora duermen bajo el puente de Londres?

(El amarillo me persigue últimamente. Voy a tener que inyectarme un poco de rojo del que aumenta las pulsaciones para resguardarme de la humedad. Al menos, hasta que vuelva. Espero que para entonces el sol se haya cansado de darnos esquinazo a los mediocres que nos despertamos con deseos de suba la temperatura y nos seque el corazón)

Donde no pica


El pastor Miguel Brun me contó que hace algunos años estuvo con los indios del Chaco paraguayo. El formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua de los indios. Cuando la lectura terminó, los misioneros se quedaron esperando.
El cacique se tomó su tiempo. Después, opinó:
- Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.
Y sentenció:
- Pero rasca donde no pica.

Eduardo Galeano, “El libro de los abrazos”

Fotos idiotas











martes, 26 de febrero de 2008

Poemas De Jim Morrison


y por vuestra sedosa
acolchada casa
una cabeza, sensatez
y una cama

Los Enfermos Y Los Medicos - Artaud

La enfermedad es un estado,
la salud no es sino otro,
más desagraciado,
quiero decir más cobarde y más mezquino.

No hay enfermo que no se haya agigantado,
no hay sano que un buen día no haya caído en la traición,
por no haber querido estar enfermo,
como algunos médicos que soporté.

He estado enfermo toda mi vida
y no pido más que continuar estándolo,
pues los estados de privación de la vida
me han dado siempre mejores indicios
sobre la plétora de mi poder
que las creencias pequeño burguesas
de que: BASTA LA SALUD

Pues mi ser es bello pero espantoso.
Y sólo es bello porque es espantoso.
Espantoso, espanto, formado de espantoso.

Curar una enfermedad es criminal
Significa aplastar la cabeza de un pillete
mucho menos codicioso que la vida
Lo feo con-suena . Lo bello se pudre.

Pero, enfermo, no significa estar dopado con opio,
cocaína o morfina.Y es necesario amar el espanto de las fiebres.
la ictericia y su perfidia mucho más que toda euforia.
Entonces la fiebre, la fiebre ardiente de mi cabeza,
pues estoy en estado de fiebre ardiente
desde hace cincuenta años que tengo de vida
me dará mi opio, -este ser- éste cabeza ardiente
que llegaré a ser, opio de la cabeza a los pies.
Pues,la cocaína es un hueso,
la heroína, un superhombre de hueso.

Ca itrá la sará cafena
Ca itrá la sará cafá

y el opio es esta cueva esta momificación de sangre cava ,
este residuo de esperma de cueva,
esta excrementación de viejo pillete,
esta desintegración de un viejo agujero,
esta excrementación de un pillete,
minúsculo pillete de ano sepultado,
cuyo nombre es:mierda, pipí,
Con-ciencia de las enfermedades.
Y, opio de padre a higa,higa, que a su vez,
va de padre a hijo,-es necesario que su polvillo
vuelva a ticuando tu sufrir sin lecho sea suficiente.
Por eso consideroque es a mí, enfermo perenne,
a quien corresponde curar a todos los médicos,-
que han nacido médicos por insuficiencia de enfermedad
y no a médicos ignorantes de mis estados
espantosos de enfermo, imponerme su insulinoterapia,
salvación de un mundo postrado.

El Ombligo De Los Limbos - Artaud


Dios-el-perro contigo y su lengua
que atraviesa la costra como una saeta
del doble morrión abovedado
de la tierra que le causa ardor.
Y aquí está el triángulo de agua
que se aproxima con paso de chinche
pero que bajo la chinche ardiente
se transforma en cuchillada.
Bajo los senos de la espantosa tierra
dios-la-perra se ha marchado,
de los senos de la tierra y de agua congelada
que pudren los agujeros de su lengua.
Y aquí está la virgen-del-martillo
para masticar las cuevas de la tierra
donde la calavera del perro del cielo
siente crecer el horroroso nivel.

obejas











all along the watch tower

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